Para Monse y Miller tuve la suerte de encontrarme con una de esas bodas que sorprenden de principio a fin. Una pareja encantadora que cuidó cada detalle hasta el mínimo nivel, creando una celebración especial, única e inolvidable, tanto para sus invitados como para mí detrás de la cámara.

Buscaban algo diferente, con personalidad y una estética muy marcada, por eso eligieron mi estilo de “Nostalgia Cinemática”, trabajado con referencias inspiradas en Kodak 200 Gold, Kodak Portra 400 e Ilford HP5+.

Toda la boda se celebró y disfrutó en el impresionante Monasterio de Santa María de Rioseco, en los confines de Burgos, un escenario único que terminó de convertir el día en una experiencia verdaderamente irrepetible. Y como broche final, esta celebración tan especial acabó encontrando también su lugar en ¡HOLA!, una sorpresa que hizo todavía más memorable todo lo vivido.